Nunca Jamás

A Wendy, Por dejar la ventana abierta cada noche.

El día que la conocí no supe que fue lo que pasó, yo con veinte años y ya luego de haber crecido y de haber dejado el amor guardado en un cajón, la vi y me gustó.

Ese día me preguntó por mi nombre y lo que más me gustaba hacer. Le dije que mis noches eran dedicadas a estar en tejados mirando las estrellas, escuchando el sonido de las noches y viendo la luna, pero que hacía ratos no lo hacía.

-¿Y por qué no lo has vuelto a hacer?- preguntó.

-Porque dejé de ser quien era, para convertirme en alguien normal.

-Y ¿es que quien eras?

-No lo vas a creer, pero yo antes podía volar.

-¿Podías volar?

-Si.

-¿Y como?

-Con el poder de mis deseos.

-Y ¿Me enseñarías como?

-Si.

-¿Cómo?

-Deja la ventana de tu habitación abierta.

-Y eso como ¿para qué?

-Para enseñarte, solo que debo visitarte a tu casa. ¿Dónde vives?

-En Colinas del Sur.

-Listo, entonces mañana en la noche buscaré la única ventana abierta en esa urbanización y te enseñaré a volar.

Esa noche lleno de alegría, volví a casa, busqué en el baúl, todo lo que había dejado anteriormente, el traje verde lo tomé, me lo medí y ya no me servía, tocó volver a tejer uno nuevo, el amor lo saqué y lo deposité en mi corazón nuevamente, ahora lo más difícil, saqué el baúl pequeño donde había dejado guardada mi sombra para que no se escapara, cosa que hacía muchas veces, la saqué y la cosí nuevamente a mis pies.

Con todo listo, miré el reloj, eran las dos de la mañana, recordé como Campanita me había enseñado a volar, cerré los ojos, deseé verla esa noche y me elevé, salí por mi ventana, viajé por encima de las nubes, llegué a su urbanización, busqué ventanas abiertas y encontré una, miré en el interior y la vi a ella dormida, me senté en la ventana y la vi dormir. Me quedé ahí, mirando su habitación, sus dibujos en la pared, el nochero tenía la etiqueta de la malta que yo me había tomado cuando estaba con ella, hasta que sonó el despertador, ella se despertó, yo me alteré y salí volando.

Ese día en la noche, luego de estudiar, me volví a poner el traje, esta vez fui más temprano, eran las once de la noche, llegué a su ventana, ella me vio, se asustó y me sonrió, me dijo que la esperara escondido en la ventana.

Cuando todo se había apagado, me dejó entrar.

-¿Tu estuviste anoche acá?- preguntó.

-No.

-Si, yo te vi, saliste hoy cuando me desperté.

-Bueno, si, tienes razón.

-Ahora enséñame a volar.

Le dije lo que Campanita me había dicho, pero ella mientras lo hacía no se elevaba, así que saqué unos cuantos polvos mágicos que guardaba en una bolsa, se los eché, la tomé de la mano y nos elevamos.

Salimos volando por su ventana, nos sentamos en una nube a conversar, comimos un poco de cielo y decidimos repetirlo siempre. Diariamente hacíamos viajes a distintos lugares del mundo.

Un día, luego de tres meses saliendo a volar por el mundo, le hablé de Nunca Jamás, el país de donde yo venía, le dije que allá no envejecemos, porque es como vivir en un cuento, ella me dijo que conocía un poco de él, pero no pensó que fuera real, me dijo que quería ir, le prometí que el fin de semana lo haríamos.

Llegó el fin de semana, ella me esperó en la ventana como era ya costumbre, me tomó la mano y voló a mi lado, cuando llegamos a Nunca Jamás, se me acercó tanto que sentí mariposas en el estomago, fuimos a sentarnos en las rocas que miraban el oceano, ella se me volvió a acercar, me besó y me dijo que no quería volver a su país, porque quería quedarse conmigo para siempre viviendo ese amor que había empezado a sentir a mi lado y además porque no quería crecer si no era a mi lado.

Nunca jamás volvimos, nunca jamás nos molestaron, nunca jamás.

10 comentarios

  1. Porto: Me alegra haber empezado a leer tus historias, yo le dije q algun dia lo haria… todas me gustan mucho parce, felicitaciones.

  2. Maravilloso Juanseeee!!!Fue volver a revivir esa fantasia que poco a poco se va durmiendo a medida que avanzan los años.Juanse… FELICITACIONES!!!Un abrazo

  3. Hola Juanse, me encanto tu cuento y lo mejor es que lo senti como algo real, te aseguro que entiendo lo vives al escribir tus cuentos y sé que tu si puedes viajar en el astral y hacer todo lo que nos contaste. Un abrazo y mil felicitaciones. TQM. LuzMar

  4. La que ayudaba a volar era campanita con el polvito mágico, eso siempre me llamó la atención, que necesiten un elemento externo a la naturaleza humana para poder volar. Pero creo que es muy simbólico: buscar lo que no tenés para que te complete, sea un Peter, Una Wendy o quizás, algo mágico que trasciende los cuerpos.

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