Me hice viento

Foto: http://www.marianaforever.com/

Decidí hacerme presencia en su soledad, así que me mezclé en el viento y fui a colmar  cada uno de sus poros. Besé su cuello y ericé su piel. Besé su boca y moví su corazón.

La extrañaba y por eso emprendí ese viaje. La soñaba y por eso fui a buscarla. La deseaba y por eso decidí tocarla.

Seguí siendo viento besándole el cuello. Ella, sola, sabía que era yo el que le causaba lo que estaba sintiendo. Sintió cómo bajo su camisa fui filtrándome y endureciendo la punta de sus senos…

Fue sintiendo cómo recorrí sus curvas con mi lengua porque el aire frío le estremeció el cuerpo. Me hice aire frío y me lancé al vacío de sus piernas. Me hice suspiro, me hice gemido.

Fui yo mismo quien direccionó sus manos para que tocara su lugar más oscuro, su lugar más sincero. Fui yo mismo el que se hizo viento que la visitó mientras saltaba al vacío, y la recorrió hasta el momento en que toqué el suelo. Fui yo mismo el que desaparecí con mi último aliento, pese a que ella ya no me sentía, pero el que sabía que mientras moría, cuando tocara el cielo, siempre me iba a alcanzar.