Un bobo enamorado
Las tardes de Luis transcurrían entre jugar con las palomas del parque y entrar a misa en la iglesia. Su edad, veinticuatro años, sus ojos verdes que muchas veces se le veían colmados de lágrimas, igual nadie le prestaba atención,…
Las tardes de Luis transcurrían entre jugar con las palomas del parque y entrar a misa en la iglesia. Su edad, veinticuatro años, sus ojos verdes que muchas veces se le veían colmados de lágrimas, igual nadie le prestaba atención,…
Llevaba más de cinco años trabajando en San Juan, un pueblo a cinco horas de Primavera, su ciudad natal. Rubio y de ojos claros, alto, tal vez la única herencia que tuvo de su padre italiano que vino por la…