Viejas andanzas

La Unión entre una chica y yo.

mujer desnuda sobre la cama

Eran los primeros meses del 2009. Estábamos empezando el semestre para graduarnos de técnico en Publicidad.

S se había convertido en el man con el que yo hacía todos los trabajos. El man tenía mucha plata, carros y una finca en La Unión.

Resulta que a S le dio por hacer una fiesta de inicio de Semestre en su finca. Nos invitó a los más cercanos. Como 10.

Cuadramos todo en la semana para irnos a La Unión. La cuota para el mercado, la del trago y la de gasolina y peajes.

Nos apuntamos a ir como ocho. Habíamos hombres y mujeres, varios en pareja. Yo andaba soltero en esa época.

Llegamos a La Unión. Dos más quedaron de llegar en la tarde. Estuvimos parchados conversando y esta gente destapó la primera garrafa de guaro

Como a las cinco de la tarde llegó uno de los dos que se había quedado. Llegó con su novia y trajo otra garrafa de aguardiente para el frío.

Para los que no sepan en La Unión hace un frío increíble. Empezó a subir la niebla a eso de las seis y media de la tarde.

El otro parcero no llegaba y S estaba preocupado. Otro amigo le dio un guaro y le subió al equipo de sonido.

El reggaetón sonaba a todo taco. Empezamos a prender el asador y a esperar al otro. Yo me tomaba mis Pony Maltas y administraba el guaro.

Estuvo la carne. Comimos y siguieron bebiendo y bailando. Como a las diez y media de la noche llegó el parcero que estábamos esperando.

El man llegó en su carro con cuatro grillas. Dijo que había estado en Bello y que las había invitado. Que pagaban la cuota.

Asamos más carne. Bebían y bailaban. Esas nenas bailaban reggaetón descomunalmente. Yo estaba sentado parchado. Una de ellas me echó el ojo.

Fue y se me sentó al lado. Era un bizcochito increíble. Yo seguía administrando el guaro. No sé bailar y tampoco bebo.

La vieja se iba entonando. Cada ratico me decía que yo era muy charro y que me tomara un guaro con ella. Yo le decía que no. Ella sí. Con cada no que yo le decía, Se enojaba, se tomaba un guaro y se alegraba. Me daba picos en el cuello y terminaba enojada porque no bailaba.

Las parejitas bailaban pegaditas y romanticamente. Una de las nenas terminó con otro amigo. Otra con el que la llevó y una con S.

La finca era gigante. Había pieza para cada uno. Esta vieja me dijo que fuéramos a dormirnos ya. Eran como las dos de la mañana.

Yo le dije que aun no tenía sueño. Ella volvió a enojarse, se tomó un guaro y fue donde S para que le mostrara la pieza.

Todos se reían de mi. Yo me parché y seguí sirviendo aguardiente. La vieja no volvió. Como que sí se durmió.

Como a las tres y media de la mañana ya me entró el sueño y ya quedaban pocos afuera. Me despedí de la gente y me fui a mi cuarto.

Cuando llegué al cuarto todo estaba apagado. Prendí la luz para encontrar mis cosas. Me encontré a esta loca borracha y empelota.

Te estabas demorando mucho, me dijo. Yo la miré de arriba abajo. Era espectacular y se notaba que tenía frío. Me fui para la cama.

Ahí cogí la cobija que había sobre la cama y se la eché encima. La saqué del cuarto, ella gritaba como loca. El frío era tremendo.

Cuando la vi afuera, cerré la puerta, le eché seguro y me acosté a dormir. Ella durmió en el pasillo, creo yo.

Al otro día en el desayuno la vieja estaba putérica. Es más, le puso la queja a S. El man la miró, se rió y le dijo: muy demalas vos.

Nunca más volví a ver la vieja. Es más, ni se despidió. Cada que me cruzaba la miraba, era odio puro.

El lunes, cuando ya todo bajó, en clase de seis, lo primero que me dijo S fue: ¿Marica y esas viejas en qué momento llegaron?

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